Perfectos extraños
No se conocen, no se saben,
pero se ven.
Ella le imagina retrocediendo para su pelo
y su cara posada en sus partes que laten.
Él le ve como sombra, creyendo en su timidez
de soñadora que avanza hacia él.
No se encuentran. Eso quisieran.
La nena desahoga la distancia en fotografias
y sus imágenes brotan como lagrimas, como lluvia del sur.
El guapo desata los cuerpos de otros enamorados
para sentirse menos miserable con el resto.
Se unirían si calzaran los años,
y si la misericordia fuera el pan de los pecados.
No se saben. Eso quisieran.
Son uno con el otro perfectos extraños
que pasan lado a lado.
Se hacen el amor en los sueños, para cuando el deseo
no puede ser apagado y los ojos del fuego
miran los placeres derramados entre sabanas solitarias
y las fotografias de un árbol.
No se conocen. Eso quisieran.
Ella aguarda con fe ciega.
El cree que el amor es el dominio de lo inconcluso.
No se saben mas que como una quimera,
como un ritmo que les pesa en medio del
cuerpo, ese lugar de la emoción buena.
Ella cree en un ser que como nube de vida
le protege y le ayuda, y le dará el encanto de los ojos
que no conoce de antes, sino de algún día.
Él, que es impaciente y no creyente
se siente su Dios, y se habla convincente
"la espera correcta, para la extraña perfecta,
es esa sin plegarias donde bastará solo su cara
para saberla, sin duda, solo su cara para saberla".
Vah, de nada nena!
ResponderEliminarvoy a empezar un miniproyecto de mosaico, te tinca aprender?
Te quiero!
Quiero!
ResponderEliminar